Samantha


Sabe usted, no creo narrar una extraordinaria historia de amor, estoy seguro ya se ha contado todo, quizá más heroico o más caótico, o no sé, diferente,  pero al final las personas repiten historias, las personas coleccionan vida y les gusta hablar sobre ello, ya que ha preguntado le contaré todo esperando al menos  cambiar una sola palabra para no aburrirla, vaya, de menos me ha pagado las copas.

Le podría decir siempre ame sus ojos miel, sus rasgos algo orientales y sus comentarios mordaces, lo podría decir, pero la realidad es que siempre ame sus nalgas duras, quizá también un poco su silueta en contraluz cuando caminaba desnuda por la casa, ahora que lo menciono, hasta el día de hoy no sé por qué se enamoró de mí, a veces pienso le vendí mi mejor promesa y ella estaba agotada de buscar la buena vida, sabe, ella es audaz y hace reír a todos,  es difícil imaginar que una mujer como ella cargue tanta soledad, no sabe cuántas veces la vi llorar antes de dormir, no sabe cuántas veces me hice el fuerte y le dije todo iba a estar bien.

Y pues ahí tiene usted, dos personas que se encuentran en una noche de copas como hoy, bueno, no tanto, no tan jodido. Éramos dos personas que vestían sus mejores atuendos de sábado, ella olía a agua clara y a un montón de flores de colores, olor que nunca olvidaré, yo a madera y seguramente un poco a tabaco, y entonces nos vimos y no quisimos dejar de vernos, es extraño, esa fue la única vez que pude soportar su mirada, a veces no pude porque es difícil ver a los ojos a una mujer que llora, otras veces fue simplemente que tenía tanto mesmerismo  que era imposible verla sin quedarme ciego. Se avecina una frase cliché y cursi, lo sé, pero a veces era como intentar ver al sol.

Y bien, de las incidencias casuales mejor no hablar. La besé toda la noche por cualquier pretexto, la tome de la mano, cualquiera que nos viera hubiese pensado habíamos llegado juntos, en realidad hacíamos una bonita pareja. Esa noche fui prudente, los hechos indicaban la volvería a ver, y nadie desea un hombre que no sabe controlar sus pasiones, esa noche caminé entre la línea de mis deseos y mi hipocresía, y eso no tiene nada de malo, ahora sé era tan mentirosa como yo, o quizá más. La noche terminó con un gran beso, de esos que el labio se queda en sus dientes, de los que gritan: quédate, o de menos que se quede una parte de ti.

Vinieron más noches como esas, y más días casuales, sin mucho que contar, o bueno, con mucho que contar pero eso prefiero conservarlo para mí, cosas normales como hacer de comer, ir a comprar juntos y contarnos chistes tontos hasta que nos doliera la panza. Ambos veníamos de caminos difíciles, prefiero pensar aquella mirada larga era cosa del destino o de dos imanes que se atraen sin poderlo evitar, en realidad no quiero pensar era sólo un acto aleatorio de dos personas que se ven porque no tienen otro lugar que mirar y necesitan ver algo, o alguien, o lo que sea. Todos pierden un amor en su vida, pero lo que mejor nos definía en ese momento, era que ambos éramos unos guerreros, ella venía de cancelar su boda y yo de una relación larga, yo ya sabía no era bueno ser un cabrón hijo de puta y ella sabía no era inolvidable, sabía no la podían amar por nada.

Le puedo decir lo nuestro siempre fue dinámico, con el tiempo apenas pude predecirla y ella apenas pudo descifrarme, no es que nos escondiéramos el uno del otro, era simplemente que amábamos los giros estrepitosos y el constante cambio, disfrutábamos tanto sacarnos de ritmo, y disfrutábamos más ser cómplices para sacar de ritmo a los demás. Sabe, la recuerdo con tanto cariño y espero me recuerde de igual forma, finalmente éramos dos enamorados que decidieron construir su hogar al lado de sus sueños y sus esperanzas, lo construimos con  nuestros mejores deseos y con la ambición de que siempre permanecieran intactas, y así fue, de eso no tengo duda, hasta su último beso nunca deje de emocionarme y sentir cierto nerviosismo, hasta en este momento aún sonrío cuando la recuerdo.

 No sé si usted coincida conmigo, pero creo fielmente que las historias de amor en presente sólo las escriben los perdedores, en lo personal no me imagino dibujando corazones cuando apenas tengo tiempo de abrazar al amor, de cuidar de ella, de hacer tantas cosas de una larga lista, de dormir desnudos o salir a tomar café, de tantas cosas, y vaya, si hoy se lo cuento es simplemente porque no tengo otra cosa que hacer, todo ha terminado.  Sé al aceptar le invitará una copa no esperaba escuchar mi historia, quizá prefiera mejorar sus posibilidades de que alguien le prometa amor esta noche, quizá yo lo haga, sabe, técnicamente soy un desenamorado propenso a enamorarse, una especie de perro rabioso que espera curar su mal para seguir siendo un perrito fiel, o bien mi deseo es contagiar al puto mundo con mi rabia.

Y vaya… De aquella trágica noche de junio apenas deseo hablar, sólo desearía de algún modo sepa cuánto amé sus afilados huesos y su lengua venenosa, desearía esta noche usted fuese ella y esta conversación sea otro juego que inventamos para llegar a casa como dos desconocidos, y que por la mañana me diga honestamente si mis palabras fueron las correctas para conquistarla una vez más, o de menos para llevarla a la cama, pero bueno, con gusto le puedo terminar de contar mi historia en otro lugar, la historia de la esa noche de junio, sabe, mi departamento está cerca aquí.

Dos centímetros


Yo nunca tuve padres, de los motivos nunca me ha gustado hablar, no me gusta la mirada de compasión y las palabras bobas de aliento, y es que nunca ha sido una gran tragedia, bueno, algunas veces, lo más difícil ya pasó en la niñez, ya he sufrido la incomodidad en los festivales de la escuela y la compensación hipócrita de los adultos, pero como dije, no me gusta tocar ese tema.

Los recuerdos más felices han sido al lado de mi hermana mayor y de mi abuela, recuerdo ella preparada sándwiches y nos llevaba a la playa, mi hermana y yo siempre jugamos a estar dos centímetros de la inmensidad del mar, el juego consistía en pararse en la playa y que las olas no nos mojarán los pies, quien sin ser mojada quedaba más cercana era la ganadora, yo siempre fui la campeona, no recuerdo haber perdido ni una sola vez. En los días que las cosas iban mal me reconfortaba ser una experta en predecir al mar, en dominarlo, finalmente quien domina un mar domina a todos los mares, con los mares domados el mundo entero era mío.

Hoy estoy otra vez frente al mar, ya no soy una niña y las cosas no han salido del todo bien esta semana, tengo ese sentimiento conocido de desesperación y tristeza, no puedo soportar regresar a casa y ver a mi abuela sirviendo la cena, cuando ella me pregunte ¿Cómo me fue? Estoy segura que voy a llorar, voy a ver su cara triste por mi culpa, me dará ánimo sincero y fingirá el asunto no tiene importancia. Simplemente necesito una pausa para pensar y acomodar las cosas, necesito tirar mi tristeza al mar sin terminar con los pies mojados.

En este momento creo no hay cosa más terrible que el mar de noche, ya es muy tarde y no he logrado más que tararear una canción melancolía mientras camino, el único recuerdo dulce que evoco es cuando sentí por primera vez la mano cálida de mi primer amor sobre mi pecho, esa sensación caliente de ser tocada por otra piel, el beso alocado de los amantes que se desean poseer sin saber cómo, él ya no está, como tantos otros se ha ido. La mayoría no vale la pena recordarlos, pero algunos fueron inolvidables, pero ellos nunca lo sabrán.

Ya pasa de media noche, el móvil no ha dejado de sonar y lamento profundamente no haber tenido el valor para responder la llamada, ni siquiera deseo mirar la pantalla. Sé mientras camino no llegará mi salvador, no encontraré a un hombre que me cobije con sus brazos y me diga palabras que me salven, sé mañana despertaré con mejor ánimo y sé también regresaré a la playa de noche donde soy experta en que no me toque la inmensidad, todo lo sé, pero en este momento no puedo dejar de llorar. Está noche deseo estar dos centímetros más cerca del mar, deseo tener los pies mojados y olvidar.

Póquer

Poco a poco el dinero comenzó a cambiar de manos y con el transcurrir de los días al final quedamos solamente tres, recuerdo las tres noches sin sueño, pero sobretodo recuerdo los días de calor húmedo del Puerto de Veracruz. Al final somos quedamos los expertos del método, un profesor de estadística de Torreón, un gallero de Aguascalientes y yo. La pequeña fortuna de los ludópatas locales (y no tan locales) estaba concentrada y ninguno de nosotros iba a retirarse aún, una cosa era el dinero y otra cosa era el poder y la emoción del juego, habíamos llegado tan lejos pero eso no era suficiente.

En las primeras rondas cayeron los curiosos y los que se sentían con suerte, después cayeron los ricos ostentosos que entendieron a tiempo no podían ganar pero se habían divertido y eso era suficiente, finalmente cayeron los talentosos, los aprendices a expertos que creyeron de más en su valor y que cuando tenían por fin el método correcto ya habían perdido capital para entrarle a lo que venía. 

Al final sólo quedamos el Profe que jugaba a lo seguro y siempre pudo ver nuestra mano casi completa, pero ese casi al que no podía llegar era mi zona de acción y yo era experto en verlo más allá de sus cartas, el Gallero, que ya lo conocía de otras noches de juego, él era cambiante y arriesgado, él jugaba con el corazón y no le importaba sacrificar para ganar (para jugar más bien, lo vi tantas veces perder), su charla siempre fue casi tan exquisita e interesante como su juego, por otra parte,  mi juego consistía en ver lo que no se puede ver,  yo simplemente jugaba sin cartas, yo entraba a su alma y podía ver sus temores más profundos y sus hábitos más arraigados.

El juego final comenzó por la tarde, el dinero se movía en círculos, yo me alimentaba del Profe, el profe se alimentaba del Gallero y éste último se alimentaba de mí. Por su juego locuaz y desordenado el Gallero estuvo a punto de sacarnos a ambos en distintas etapas del juego pero siempre pudimos reponernos, el Gallero era amable pero lo devorada todo en la mesa, sus cambios nos hacían perder el ritmo y nos desconcertaba.

Al amanecer todos estábamos muy cansado y la suerte favorecía al Gallero, aunque no llevaba mucha ventaja aún se veía con ánimo en los ojos, como si supiese algo nuevo y que yo desconocía, fue en ese momento que él aposto todo, por posición el Profe respondió su reto y yo en ese momento no podía leer a nadie ni a nada, simplemente estaba muy cansado, aún así confié en mi mano que no estaba tan mal, tenía tercia de caballos, y también confié en las estadísticas del Profe ya que le había entrado, al final la apuesta se hizo, habíamos llegado a el desenlace de la noche, de las noches y los días.

El primero en bajar precipitadamente fue el Gallero (digo precipitado porque me tocaba bajar a mi), nunca había visto antes una flor imperial, y fue ese día desafortunado que la vi por primera vez, sentí todo se alejaba, sentí la cámara lenta de cuando pasan cosas terribles,  fue entonces que el Profe con cara de erudito bajo sus cartas y tenía póquer de ases, casi tirando mis cartas descubrí mi tercia de caballos y nos quedamos viendo por un tiempo, olí la sangre e intenté no moverme y tener la mano cerca de la pistolera de pecho, de repente el Profe comenzó a hacer tres montoncitos de billetes iguales, el Gallero hizo lo mismo con las monedas, cuando habían terminado el Profe se levantó y saco una treinta tres con la que le disparo al Gallero en el pecho, el Gallero intentó reaccionar pero ya era tarde, su arma quedo junto a él, mientras él se retorcía en el piso agonizando, el Profe habilidosamente convirtió las tres partes en dos y con las dos manos arrastró una de las dos partes hacía el lado de mi mesa, tomo su sombrero y se marchó del lugar sin decir una sola palabra.

Gustavo

Recuerdo el primer día de mi educación primaria, recuerdo lo inseguro que me sentí al estar formado en el patio, ese día llovía un poco y los padres desde una esquina alentaban a sus hijos primerizos, los niños, mis compañeros se sentían seguros de que sus padres los vieran con tanto orgullo, mis padres no estaban, nunca tuvieron tiempo para esas cosas, a mi especialmente no me molestaba, yo sólo tenía que aguantar lo que viniera y ser un hombre, y no era falta de amor, era falta de dinero, con cierto esfuerzo yo podía estar en una escuela pública de pobretones.

Todas las mañanas busqué su rostro entre los uniformes azules y siempre lo encontraba, todas las mañanas me saludaba con su acento norteño y sabía todo estaba bien y no necesitaba seguridad paternal ni a nadie más, éramos dos niños que nunca estaban solos porque siempre nos tuvimos el uno al otro hasta en las peores situaciones, mientras escribo no puedo recordar su rostro y no puedo dejar de llorar, desearía tanto se burlará porque soy un llorón, desearía tanto darle en toda la madre por ello y que después nos encontentáramos al terminar las clases y camináramos de regreso a casa.


Pienso en escribir todas nuestras andanzas, pero seis años es tanto para un contenedor tan pequeño, recuerdo la historia de cuando quemamos la montaña, de cuando espiamos a la secretaría en pleno romance, del juego de las atrapadas y los agasajes con las niñas de sexto, de cuando quisimos atrapar un fantasma, de cuando inventamos un nuevo lenguaje y de tantas otras cosas que nadie entendería mas que nosotros mismos, y ahora sólo yo puedo entender.  

Al escribir el último párrafo puedo sentir el peso de su brazo sobre mi nuca, como cuando caminábamos como compadres en el patio de la escuela, en mi recuerdo cierro los ojos esperando el timbre comience las actividades por la mañana y vea a mi cómplice del crimen correr porque otra vez se le hizo tarde, sé el timbre no va a sonar más y él nunca llegarás. 


Gustavo,  no te preocupes querido amigo, tus andanzas no quedarán en el olvido, aún estoy yo, te  prometo contaré nuestras aventuras y todos se emocionarán, todos se lamentarán por no haber tenido a un amigo como tú.

El Tigrillo


Escribo estas líneas con los recuerdos de mi juventud, ayer después de unas copas camino a casa recordé la época en que viví en mi Ixtepec querido, a mis amigos y las bancas del parque de las que ya no queda nada, de lo que fue cuando yo aún tenía el brillo de la vivacidad en mis ojos y de todo lo que aconteció en un breve tiempo, en un corto pero significativo capitulo de mi vida que apenas puedo recordar, de los hecho tengo la certeza absoluta, pero de los rostros y las emociones de primera mano no tengo más que conjeturas e imágenes borrosas. 

José Luís Romero Trujillo, mejor conocido como El Tigrillo, fue uno de mis mejores amigos y el azote de la secundaria técnica doce, de tez morena clara y larguirucho con un bigote apenas visible, hijo de Don Beto el carpintero del pueblo, él fue mi amigo en la secundaria y realmente puedo decir que es de esas personas que uno recuerda toda la vida, sin trucos ni puntos vistas idealizados, él era ya un hombre en esos tiempos donde todos eramos unos niños, nunca tuvo miedo a entrarle a los madrazos con los de la secundaria setenta dos y siempre disparaba las caguamas los viernes ¿Qué más puedo decir? Él era el que jalaba a la banda y era mi mejor amigo.

Recordé el día cuando salí de la secundaria y mi madre tenía prisa por huir a la Ciudad de México, ella ya no podía esperar más, creo huía de sus propios vicios y de la vida inclemente, de los recuerdos y de ella misma,  la mudanza ya estaba preparada al siguiente día de mi salida de secundaria, y fue por ello que tuve la oportunidad de festejar en casa, no había nada que perder, la casa ya era un caos y mi madre se sentía en deuda por su ambición personal y alejarme de mis amigos tan apresuradamente, yo nunca me queje, yo hacía lo que me dijeran, finalmente para mi la vida está donde uno está, y no es cuestión de geografía.

La fiesta de clausura fue lo de siempre, mi madre glamorosa con un ramo de flores multicolor, mi hermano pequeño con su mejor atuendo picándose la nariz en la iglesia  y mi padrino (mi tio) con una pluma y cien pesos como regalo, como un reconocimiento a tres años de dedicación y esfuerzo. Aún recuerdo cuando mi madre de regreso a casa me tomo del brazo, hace tanto que no lo hacía, creo aquel día estaba orgullosa y quería presumirme por la calle, yo con un trajecito corriente me sentía realizado por haberlo hecho bien, ya era un hombre y no debía temer de nada.

Llegue a casa a comer barbacoa y convivir con la familia, entrada la tarde tome un par de copas en espera de que cada uno de los compinches hiciera lo mismo para quedar en casa entrada la noche, y como es costumbre el Tigrillo ya estaba en la mesa devorando y platicando con mi padre, aunque no era el mejor amigo que los padres deseaban para un hijo, él era admirado por mi padre, quizá fue el hombre que yo nunca fui para él, o simplemente congeniaban por azares del destino, mi padre trabajaba en un autobús foráneo y de vez en cuando se llevaba al Tigrillo como cacharpo aunque no lo necesitase, ya que la ruta era fija, yo siempre noté que las aventuras del Tigrillo eran tan similares a las de mi padre, que le rompió la madre a tres, o que era el más chingón de la región, yo nunca sentí recelo y al contrario mi padre siempre mostró admiración hacía a mi, ya que no me abría a los putazos y aguantaba calor cuando era necesario, pero él, el Tigrillo ya estaba encumbrado en un lugar aparte, era el bueno de la cuadra.

Entrada la noche fueron llegando a la sala mis compañeros de viaje, había abundancia de botellas robadas, yo no me preocupaba por ello, por suerte el Tigrillo ya tenía algunas medio llenas que había robado de mi casa, e incluso mi padre me había regalado un “un whisky muy añejado” según él, para no tomar como macuarros en una noche tan importante, realmente sin querer era el celebrado, por alguna razón todos confiaban en mí y mi despedida era dolorosa para ellos, y es que realmente nunca fui una vaca sagrada ni un hito en la escuela, pero me llevaba bien con todos y nunca actué de mala fe con nadie, cuando alguien se pasaba de verga la tenía que pagar, pero en general era muy tranquilo y jalaba a cualquier lugar sí ofrecía buen ambiente.

Antes de las once éramos como quince y todo nos acomodamos en las cajas de la mudanza y el sillón, nadie puso reparo y la pasábamos muy bien, recuerdo esa noche escuchar repetitivamente un casete de los tigres del norte, ¡Por supuesto impuesto por el tigrillo! Por eso era su apodo, siempre andaba con unas bocinitas amarradas al cinturón escuchando a los tigres del norte, incluso su apodo fue impuesto por el mismo, llegaba con su música anunciándose como el tigre, pero como nada es perfecto al final fue simplemente el Tigrillo, a las dos un par de camaradas ya habían sucumbido a los mareos y el adormilamiento que provoca el alcohol, por fortuna teníamos el gozo del toque femenino, ya que todas las mujeres vivían cerca  y la casa no tenía mala reputación, estaban casi todas las que siempre jalaban y cada quien se acomodaba con la que lo aceptara.

Todas, menos una que era la que me interesaba, ella el amor de mis tiempos de juventud, ella se llamaba Susana y nos llevábamos bien, pero nunca congenió con la bola de vagos en que yo estaba, aunque ella no era oficialmente mi novia nos besábamos fuera de su casa y la pasábamos bien, era complicado, ella simplemente llenaba mi mundo sin contratos forzosos y yo respetaba su individualidad, aunque claro si alguien le hacía el intento sí le rompía su madre, aunque sólo sucedió un par de veces, y no por falta de admiradores, sino que todos sabían que si alguien se metía conmigo se metía con el Tigrillo, y él ya tenía cierta fama en la región, igual no falto el pendejo que quiso darme la vuelta y lo arrincone a bola de putazos, a excepción de una vez que el Tigrillo tuvo que entrar al quite, pero de eso mejor ni hablar, y no es que me avergüence de ello, finalmente uno mismo es dueño de tantas manos como pueda acumular, todo es una extensión que se logra con la sociabilización sincera.

La noche era agradable, como cualquier noche de verano en la Ixtepec, un tanto calurosa con el olor a hierba y poca gente en la calle, el Tigrillo manoseaba a Aurora y todos tomaron lo que era suyo y lo que no era de nadie todos le hacían la lucha, yo estaba platicando con todos y con nadie, tenía cierta tristeza contenida, y también miedo por la inminente partida, el tigrillo se acerco y me dijo que por qué estaba tan desanimado, le respondí que estaba muy bien, pero no era lo mismo sin Susana, era una nostalgia de impotencia por no poder compartir con ella mi momento, y yo debía de cumplir mi contrato invisible, todo debía de permanecer igual y el respeto hacía nuestro romance no debía romperse, finalmente así fue y así debía de ser, ya que sin el rigor de la costumbre cualquier cosa puede cambiar y a veces no se está preparado para ello, resignarse y agarrarse los huevos, así decía papá.

 Después de una breve charla salió  calzándose los zapatos sin y me dijo: ahora vuelvo. Cuando regresó veinte minutos después Suana lo acompañaba, yo no podía creerlo, no supe como pasó, pero de repente ella estaba sentada a mi lado, y El Tigrillo se volvía a quitar los zapatos para acurrucarse al lado de Aurora, sólo me dijo, “para que no estés triste cabrón”, yo estaba feliz, hace tanto no tenía algo completo en mi vida y hace tanto no había necesitado un beso o una palabra de ternura como aquella noche.

Susana fingía era invisible y no estaba conmigo, finalmente así fue toda nuestra relación, era tímida y reacia y no se dejaba ver en publico conmigo, fingía hablar con todos aunque cada quien hacía lo propio, los solitarios hablaban pero sin afán de ligue, sabían lo que pasaba de antemano, finalmente salimos y me abrazo, después me comenzó a besar como nunca lo había hecho, ahí fue cuando supe cuantas noches había desaprovechado y que tan cerca estaba de abandonar mi hogar, por primera vez supe cuanto la extrañaría, me di cuenta que habría tantas emociones que ya no me tocaban a mí, tuve confusión y miedo, pero en tanto no dejara de abrazarla, ella era mía y todo seguiría igual, en mi habitación demostramos nuestro afecto como sólo los púberos saben hacerlo, caricias torpes y besos alocados, sin intención de concretar nada, simplemente el desenfreno de la entrega, el simulacro sexual que ahora me inspira ternura.

Con dolor y una resignación callada fui a dejar a Susana a su casa, era una de esas tristezas que no estaban contempladas y no había simulacros para ello, fueron los últimos besos fuera de su puerta  en donde había tantos recuerdos contenidos, su padre salió a hablarle un par de veces, aún no supe como pude dejarla, lo único que recuerdo fue el camino a casa, un par de calles con sapos acurrucados y las luces tenues iluminando las calles, pensé en no marcharme, quizá podría inventarme algo, o tal vez hacerla mi novia y regresar los fines de semana, yo caminaba excitado pero sabía todo eran mentiras para pasar el rato, todo sólo era un fraude de un joven pueblerino que tenía miedo, la visite un par de veces y le hable muchas veces por teléfono, pero después nada quedo, cada día nos alejamos más, yo aún la recuerdo con cariño a pesar de que el tiempo ha pasado, yo aún me recrimino en silencio mi inacción, y es que quizá aún tengo miedo y sigo siendo el mismo pueblerino soñador.

Al final de aquella noche no me sentí con ánimos de continuar, me fui a dormir con Arturo mi hermano pequeño, el Tigrillo se había apoderado de lo que quedaba de mi habitación, unos dormían entre las cajas y se tapaban con lo que podían, yo me dormí y en mi ensoñación creía que al otro día había que alistarse para la escuela, el maldito uniforme de siempre, quizá mi padre habría llegado a casa, a soportar el tedio del pueblo y a ver a Susana esplendorosa desde el otro lado del salón, a jugar con nuestro silencio y llegar temprano para ir a su casa, pero nada de eso iba a pasar, eso había terminado, lo supe cuando mi madre me descobijo y me dijo que era hora de partir, la mudanza casi había terminado, la casa estaba en venta y teníamos que comenzar en un lugar extraño.

Me bañe e hice todo con ese extraño sentimiento de vacio, al bajar vi al tigrillo con mi padre haciendo lo que quedaba de la mudanza, ellos parecían tan frescos tomando un seis de Modelo, al terminar el auto estaba en marcha y el camión de la mudanza listo para partir, el Tigrillo me abrazo y me dijo que no me apendejara, que le chingara. A bordo del auto recorrí las calles de mi pueblo querido, vi las casas de mis amigos y con nostalgia imagine estaban durmiendo crudos, las calles que siempre conocí, cada rostro era una historia, mi madre intuyo mi mirada, me tomo de la mano fuerte queriendo reconfortarme y yo no supe que hacer más que llorar calladamente, aquella vez lo recordé unos años después cuando mi madre estaba muriendo en el Hospital General y la vi por última vez, minutos después de dejarla supe que ella había muerto, el cáncer la había matado e igual sólo quedaba llorar en silencio.

Mi padre murió poco tiempo después en un accidente de carretera, al final no me fue mal económicamente, seguí estudiando ingeniería y haciéndome cargo de Arturo, la verdad nunca necesite trabajar ni esforzarme en la escuela, cuando mis padres murieron yo iba a mitad de mi preparatoria, en la prepa nueve, siempre tuve un halo de pueblerino pero igual aprendí rápido a adaptarme, y no abundare en ello, fue una de mis mejores épocas, fue donde hice algunos de mis mejores amigos. Recuerdo también a Arturo, él mostró siempre fortaleza y el dolor lo hizo independiente, aunque nunca me perdonaré no haber notado su dolor, creció con desesperanza pero nunca perdió su camino.

Ahora recuerdo mi pasado, camino a casa satisfecho pero con un vejo de dolor, sé que llegaré a ver a mi esposa, ella me reclamará un poco pero después todo estará bien, todo regresara a su curso en unos días, cuando estemos acostados le contaré que recibí un mensaje por la tarde en la oficina, le diré que el Tigrillo ha muerto desangrado, abatido a balazos en la entrada del pueblo, aún no me quedan claras las causas pero estoy seguro que no debe ser nada bueno, a ella le diré que me despierte temprano porque debo partir cuanto antes a Ixtepec, viajaré en autobús y aunque ella insista no hay modo de que me acompañe, incluso temo por mi vida, pero es lo menos que puedo hacer, de otro modo no estaré en paz conmigo mismo, el Tigrillo, mi fiel amigo ha muerto, y en unas horas veré a Susana, a mis antiguas calles y a mis amigos, yo no sé que pensar, sólo sé que estoy muy ebrio en este momento y mañana debo de despertarme temprano para ver a mi mejor amigo.

Don Andamio


El hijo favorito de la Bondojito, bigotón y chelero, la adoración de los borrachines de la esquina (porque siempre “dispara”) y fiel azote de las mamás que tienen hijas guapas, o vaya, simplemente hijas, con el pecho sin un pelo y la camisa abotonada hasta el cuarto botón, de piel cobriza tirándole a carbón, su carta presentación fuera de su puerta ““travajos bien echos se pone lleso y tirol cualquier travajo de albañileria” aunque hace años que no la necesita, su fama ya está encumbrada, ya es suyo el lugar de los inolvidables, con bardas tan derechas y techos que soportan el mismísimo dedo de Dios, y todas hechas medio crudo, medio borracho o medio desganado, así es él, y no puede evitarlo.

Experto en lo irrompible puede calcular el material necesario cerrando un ojo, con un dedo levantado y una visión prodigiosa puede vencer la proporción aurea y saber la ley de los tercios para que se mire bien, los arquitectos son escuincles pendejos, son putitos que hacen tanta mierda con varilla de tres octavos, por eso luego a los pendejos se les cae la casa con una sacudidita, eso dice mientras platica con sus colegas el chupacabras y el piojo, ellos aprueban con la cabeza el veredicto de un hombre que sabe como se hacen las cosas, de un maestro, un maistro consagrado en el oficio desde que era chiquito, las pruebas están ahí, basta ver la fachada de la pollería o la marquesina toda lujosa del licenciado (abogado) y esa es otra historia, el licenciado también es putito, todo derechito apretando los pedos cuando camina, puto de mierda y ratero que compra leche light y mira con desdén del otro lado de la banqueta al barrio.

Dotado de una visión de águila puede ver cuando una mujer se siente triste y necesita confort, cuando necesita sentirse bien, que alguien se de cuenta de que aun es bella o que dos horas de trabajo frente al espejo valieron la pena, y nada mejor que un chiflido armónico o unas palabras para decir: “lo hiciste bien” o “bella princesa me haz cautivado con tu figura esbelta” y que mejor que un “que buena estas” o  “mamacita te la mamo” un sinfín de combinaciones que expresen el sentir de un autentico toro, un héroe que reta a las alturas y no se dobla cuando carga dos bultos de cemento por una pequeña escalera hecha de maderas improvisadas.

El trabajo es como es, a despertar con sueño y dormir cansado, que las manos y los hombros ardan, a vivir de coca cola y tortillas con jamón, a soñar que tiene tremendas nalgas frente a él y que es libre de hacer en tanto exista jocosidad, a perseguir lo inalcanzable mientras disfruta de los domingos de futbol, las navidades para regresar a visitar a la familia y gastar lo que no se tiene, la semana santa para orinarse en la piscina y ver culitos, a disfrutar porque no siempre es domingo o feriado, pero los que no saben vivir se preocupan de más y piensan pendejadas, luego por eso no pueden dormir, por eso quieren salvar al amazonas desde la comodidad de su hogar dándole en “me gusta”.

Sincero y sonriente camina hasta la parada del camión, sabe es otra vez lunes, el lugar más alejado de la felicidad, por un momento siente fatiga y frustración, pero nada que no se cure con recordar las estadísticas de la jornada catorce y el olor a hierba de su tierra, incluso de la barbacha de los domingos y la chica con pantalones ajustados que pasa todos los días a las ocho, sonríe y sabe no hay tiempo que perder, casi entre hilos corre para de un salto trepar al camión, por la ventanilla ve la ciudad y se sabe experto en diseño ambiental, sabe él pudo hacerlo mejor y sobre todo se sabe él, Don Andamio experto en lo vertical, critico insaciable de lo mal hecho y psicólogo consumado en hacer que una mujer sea feliz en frases cortas.

Sin ti

La cena desabrida de los martes y Saúl otra vez tiro el agua por accidente, Paulina no puede dejar de reírse, creo eso es lo único que ahora me hace feliz, de menos soy algo para ellos, su mirada de clemencia me recuerdan mis errores y como un día renuncié a tantas cosas para estar hoy aquí. Dos copas de vino y medio cigarro antes de dormir, un pensamiento del pasado que me haga sonreír y un beso a ella para que recuerde estoy a su lado, entre su inflexibilidad y mi sexo deficiente, hay pocas cosas que decir, le advertí algún día pasaría, ya no soy el veinteañero que tiene una erección cada veinte minutos y guarda un baguette entre sus pantalones.

La amo de eso no hay duda, creo ella lo hace también, tantas veces ha sido testigo de mis fracasos y preciso verdugo de mis errores, con su negación radical me hizo dejar tantas cosas que nunca tuve la fuerza para abandonar yo mismo. La abrazo como se abraza una almohada cuando hay relámpagos y se tiene miedo, ella nunca sabrá desde hace tiempo soy tan miserable. Ya no tengo amigos y odio a espunqui (el puto perro que es una maquina de cagar y me gruñe cuando me acerco a ella) afuera la lluvia sigue cayendo y estoy tan cansado para mirar por la ventana a los jóvenes enamorados en sus autos empañados, estoy tan cansado para imaginar que estoy en otro lugar.

Su madre llego temprano hoy acompañado de su hermana, “báñate y dame un beso mientras yo anudo tu corbata, que no piensen me lo haces de perrito y te echas a dormir roncando como león” me dice sin palabras cuando me da un beso y baja apresurada a abrir la puerta. Una sonrisa y un par de chistes blancos mañaneros para huir al trabajo y dejar a mis hijos en el colegio, mientras ellas creen podría ser peor y se abanican con la creencia que soy un monstruo, no por algo le daba tanta pena presentarme cuando éramos novios, no por algo siempre fui un mediocre solitario que espero varios inviernos fuera su puerta, no las culpo, quien cree de más siempre termina cediendo a una idea para que la soledad no duela.

En la oficina lo de siempre, he tenido mi primera erección en un mes cuando la chica de finanzas se inclino para sacar el disco que tiene la contabilidad de noviembre, pero químicamente estoy castrado y solo puedo dar las gracias y correr a organizar el método adecuado para el proyecto que se me asigno, creo es la segunda cosa que aun me hace feliz, de lo demás ni hablar, la oficina es así y solo soy un sobreviviente en estos cubículos cicateros.

No me quejo, regresare en unas horas, a las cenas desabridas, a mis hijos que tanto amo y ser todo para todos, a creer soy alguien para los demás, a la lluvia en la ventana mientras abrazo al amor de mi vida, a dormir y soñar todo fue una pesadilla o un mal escrito que leí, un mal día que me conté a mi mismo para pasar el rato, todo será igual al despertar, buscare la felicidad al precio que sea, a seguir siendo un veinteañero que cree de más, a seguir con la pandilla y contar soy un sobreviviente de la embestida de la vida, el desenamorado en turno, un creyente dogmatico propenso al sacrificio por doloroso que sea.

AcidRain al servicio de la comunidad (3ra parte)

Como siempre en estos días vacacionales que tengo mucho tiempo libre, aunado al amor que se despierta en mí por las pasadas temporadas navideñas, me di a la tarea de resolver algunas dudas que asaltan como monstruos bajo la cama a los jóvenes. Vaya no quiero un premio por ello, simplemente hago lo que haría cualquier persona que se preocupa por la comunidad e intenta poner un poco de sí por los demás.
(Extraído de mi cuenta de Yahoo Respuestas)

Lucas David pregunta:
Gran discusión, ¿Qué placa de video es mejor?
1- GeForce GT 220 (1gb)
2- GeForce GS 8400 (1gb)
AcidRain responde:
Coff coff pequeños mozalbetes, en mis tiempos discutíamos por que Whisky o que chica estaba mejor dotada coff coff, que tiempos, que tiempos!
Perdón por la tos coff coff, la edad la edad
Abuuur mis pequeños chaquetines coff coff
Ciaoo

Macarena pregunta:
¿Qué sucede si mato o no mato a Kolgrim en Dragon Age: Origins?
Sé que de él dependen dos especializaciones (campeón y segador), pero ¿no hay una manera de obtener las dos sin actuar mal y sin hacer que no se vaya ningún miembro de mi equipo?
AcidRain responde:
Eso mismo me estuve preguntando toda la noche de ayer, bueno también no podía dormir porque mis pantalones arriba del ombligo me apretaban un poco, pero buena suerte compañero de batalla.
Ciaooo

Javier Franco pregunta:
¿Tengo una bola al lado de la garganta es del porte de la manzana alguien que me diga qué es?
AcidRain responde:
La bola de cristal dice es un hueso de durazno, si no me crees ve al medico jajaja ¡menudo cabronazo! ciaooo....
Fuente(s):
Bola mágica

Bolsita escrotal pregunta:
¿Puedo embarazar a mi pareja si eyaculo en su boca?
AcidRain responde:
Amigo Bolsita Escrotal, siento decirte no puedes, aunque hiciste un gran acto de compasión al alimentar al hambriento, solo por ello puedes sentirte feliz.
Ciaooo...

Fresita libre para amar pregunta:
¿Quiero compartir mi pensamiento sobre algo que deseo? (eso no es pregunta p…)
El amor no entiende razonamiento ni convencionalismos sociales, simplemente vívelo con intensidad. ¡Que viva el amor!
AcidRain responde:
jajaja me haz hecho enamorarme del mundo, veo que todo es rosita, ahh ardillitas a mi alrededor y pajaritos juguetones, huy huy mariposas de colores!!
Por cierto estoy drogado, ¿cual es tu excusa? jajaja
Ciaoooo
Fuente(s):
Hierva de poder, de la buena...

Christoper Janfer pregunta:
¿Medidas de los tacos de salida y su función (esto es de atletismo)?
Estudio deporte en la francisco y me faltaba preguntas como estas espero que resulte de ayuda...gracias de antemano.
AcidRain responde:
Ahh perdón, no leí lo del atletismo, ya te iba a decir que depende el tamaño de la tortilla, y su función ser deliciosos...
Perdón, perdón, continúen... jajaja
Ciaoo...

Ed Alex pregunta:
¿Qué hago para q mi novia sea súper cariñosa con migo así como soy yo con ella?
AcidRain responde:
Interesante pregunta, por suerte aquí tienes a un gurú del romance. Mira debes de celarla a todo momento (esto le hará saber le importas mucho) debes de manosearla en publico (esto hablara de tu seguridad y tu condición de HOMBRE) hazle comentarios sobre su sobrepesos ej: huy mi amorcito había que comerse el pavo no la mantequilla de adentro y te echas a reír (esto hablara de que eres sincero y gracioso, no puede fallar) vaya creo con eso se portara súper cariñosa, no puede fallar, si continua así, no hay duda mi amigo, tu chica es lesbiana y no hay nada más que hacer. jajaja
Suerte tigre, ¡ve por tu hembra!
Ciaooo...
Fuente(s):
Experto del romance, 4 divorcios y voy por el quinto, hay muchas lesbianas en este mundo

Fausto el retorico Mendoza I

Un día Fausto despertó melancólico, un día sintió su corazón estaba en otro lugar, vio por la ventana los valles despeinados, el cielo azul casi transparente, vio los montes y las montañas a la distancia, como un dibujo aéreo e imaginario que no se puede tocar, tan desconocido que da miedo, tan enigmático que es un paraíso de posibilidades infinitas, Fausto no tenia nada antes de aquel día, quizá sólo tenia una idea borrosa y el ímpetu propio de la juventud, pero aquel día él decidió cambiar el rumbo, él decidió ser un hombre creyente de su propia fe, el todopoderoso de su error y su virtud.

Ese día desayunó en silencio, sin quejas por la comida rancia ni las tortillas duras, vio en cámara lenta a su madre trasladarse de la cocina al comedor, sentada inmóvil su madre sabía algo torturaba a Fausto, ella no aceptaba su hijo había crecido y tenia el arrebato de ver más allá de la casa que se caía, de los domingos donde esta tan cansado hasta para descansar, y el café por la mañana con pan duro y una bendición que no es una promesa de nada y la feria del pueblo una vez al año, una camisa nueva y un perfume barato, y ella sabía… Fausto estaba lejos, muy lejos para alcanzarlo.

Tomó su bestia de carga y acompañado de su padre se marchó a laborar como cualquier día, de siete a seis como si el mundo se fuese a terminar, como si fuera una imposición inflexible que le toco por azar, en el camino su padre no charlo como siempre lo hacia, no bromeo y no comento sobre el terrible clima, sobre la buena /mala cosecha, su mirada triste se extendía hasta donde llega el camino, se perdía en la neblina de mayo y sus manos laceradas sostenían la rienda de la bestia como si fuera su única motivación para vivir, Fausto a su lado se sabía extraviado y sólo miró a su padre para en terrible negación y con tristeza pensar: “me iré, porque no quiero ser como tú”

Los días siguientes no fueron muy distintos, Fausto trabajó con ahincó en todo lo que le ofreciera dinero extra, en todo lo que le alejara de lo que es, fue el sacrificio de cualquier guerrero cuando se va comenzar la batalla, dio tanto a cambio de tan poco que hasta las heridas dejaron de doler, y es cierto estaba cansado, suficiente para dormir pero no tanto para dejar de soñar, un domingo visitó a su abuela y al despedirse no pudo evitar pensar que era la ultima vez que veía sus nublados ojos, y su bendición lo acompañaría hasta la muerte, porque ya no la volvería a ver, porque los hombres se tragan sus sentimientos y no se regresa siendo quien un día se marchó, porque a veces de tan poco ya no queda nada y se tiene que ser un “hombre” para sí, y para todos.

Caminó en calles vacías apenas alumbradas por las luces en las marquesinas, calles impregnadas de un recuerdo agridulce, instintivamente vio desde lejos las ventanas iluminadas en la casa de Alicia, e imagino había vuelto cargado de maletas y obsequios y ella abriría la puerta para saludarlo con un gran abrazo y un tierno beso, ella era un motivo de aquel viaje temerario, Alicia era la princesa de su cuento, era tan hermosa y el era tan poco cosa que hasta su mirada le daba miedo, la ultima vez que le habló fue en primaria para pedirle prestado un lápiz, tantas veces había visto con resignación que ella tenia un enamorado, y con alegría volvía a verla sola una vez más, Alicia su intocable musa , su amor silencioso y su razón, su rostro blanco, sus ojos grandes , su mirada alegre y su dulce perfume seria su motivación para no retroceder en la oscuridad de lo desconocido.

Aquella noche las primeras lluvias de julio comenzaron a caer, el agua se evaporaba en las calles empedradas, Fausto esperaba la madrugada para huir en la oscuridad, para que no hubiera reproches ni despedidas dolorosas, se iría y la lluvia borraría sus pasos para que ni él mismo pudiera encontrarlos, tomo su maleta vieja y se marcho, su chamarra despintada era ya su único refugio contra la ciudad que sabía lo embestiría sin piedad, llevaba tanto peso en su corazón que no pudo evitar su paso vacilara y la duda invadiera su pensamiento, aun así, llego a lo alto donde estaba la carretera y abordaría el autobús de las cuatro, contempló su pueblo por ultima vez , sabía también que el muchachito preparatoriano anónimo que se marchaba también ya habría muerto, y es que las cosas cambian rápido y a veces hasta el tiempo se come al tiempo.

A bordo del autobús los pasajeros dormían placidos con sus vidas trazadas, bien o mal llegarían al trabajo que odian, a su casa a continuar la siesta, Fausto en cambia no tenia cama ni empleo que odiar, miro por la ventanilla como la carretera se creaba ante la exigencia de los faros del sucio autobús, apenas se escuchaba la música grupera del hiriente chofer y la platica de un noctambulo pasajero, tenia miedo y las horas pasaban rápido, a las seis imagino a su padre entrar a su habitación y encontrar la cama tendida y un papel sobre la almohada, imagino su impotencia al no poder leerlo y tener que ir a despertar a algún vecino letrado o de menos no analfabeta, para que palabras más o palabras menos su padre supiera que se había marchado, no importa cuanto amor o cuantas lagrimas hayan caído sobre el papel al final dice lo mismo, su padre sabría con tremenda vergüenza y un gran orgullo que su hijo se marcho, que no quiso ser como él, que lo que le ofreció no era suficiente, sólo entre la niebla con su bestia, iría a laborar un día más, porque aquí no ha pasado nada y no hay tiempo para lamentos, con todo el dolor Fausto no pudo evitar llorar al imaginar lo que en ese momento ocurría.

Catorce horas sentado finalmente arribó a la terminar de autobuses, catorce horas que habían sido una vida, momentos de felicidad, tristeza, soberbia y miedo que había vivido, compañeros de viaje que se echaban a dormir, le platicaban incidencias menores y motivos del viaje, en el mejor de los casos compartían un pedazo de torta y le deseaban buena suerte, por fin llego a su destino, los andenes escandalosos y la gente que camina rápido porque se hace tarde, los diableros apresurados que sabían de hecho su maleta valía menos que la cargada que les pudiera pagar, caminó a la salida guiado por las flechas de dirección y en la puerta tomo su primera gran decisión: caminó hacia la izquierda y se perdió entre la multitud, anónimo entre la ola de gente se había perdido, era un rostro más, otro provinciano con sueños de grandeza, era él, era Fausto Mendoza.

No hay modo...



Desde algunos meses no puedo hilar una sola línea de poder, de párrafos ni hablar, estoy negado a toda construcción creativa, y es que he llegado al valle de mi vida, me he topado con un callejón sin salida, mi vida hoy no es buena ni mala, es sólo vivir por inercia hacia ningún lugar, me es ajena toda emoción extraordinaria, vago las mismas calles sin dolor, sin culpa y sin placidez, he dejado de ser actor de esta farsa trágica que un día invente para pasar los días, he dejado de ser un hijo para mi madre, he dejado de ser un hermano, un amigo y sobre todo mi más puntual inquisidor hacia mi mismo.

Mis ideas son cortas y los días son largos, infinita quietud de una noche inmortal, camino sobre un sendero inexistente que se descubre a cada paso, y sé de cierto que al final sólo me espera un montón de tierra, lagrimas y un adiós, soy transparente y rastrero, no soy nadie y no quiero nada, no hay furia ni dolor, sólo descanso en una quietud grosera, maldito el día que me enseñaron que un hombre es lo que hace, que esta mal no soportar el tedio, que tengo obligaciones y los demás esperan siempre algo de mi, porque no quiero ser yo, quiero descansar y estar cansado hasta para dormir.

Y es el tercer párrafo donde pienso si escribí bien, donde se releen los pasos de la pluma, es donde se cambia y se deja, y es aquí donde acepto mis líneas no me harán inmortal, donde acepto mi condición y doy paso a mis negaciones, y es que es difícil intentar terminar con arrojo todo camino, toda línea, todo párrafo y toda vida.

No seas como yo

Le decía a un joven, casi un niño, que encontré en un bar, fue una de esas noches inmóviles de frio y viento, de esas noches en que se puede ser todo menos uno mismo, que al verse en el espejo del baño no se reconoce a sí mismo, donde se sabe se esta al limite y no se quisiera estar ahí, estoy algo viejo para estas andanzas y el espejo esta vacio, su vulgar reflejo se ha quedado sin palabras, ya no encuentro al muchacho de mirada disipada que a veces me reconocía en su profunda amargura, sólo esta un ser envenenado que me mira con furia y me reprocha sus inquisiciones, y es que a veces es tan difícil encontrarse con uno mismo en un lugar tan solitario.

Apretando el vaso como se sostienen la vida que se va, le decía que un día tanta decidía me contamino, un día pensé que no se es nadie hasta que alguien te da una palmada en la espalda y te dice: “lo haz hecho bien” pensé que se necesita un sequito de idolatría como complemento para vivir esta perra vida, eres lo que eres en los ojos de los demás, eres un dios en tanto pagues la cuenta de los demás y en tanto pases la noche entre las piernas de la mujer más hermosa del lugar, esa mujer que es de todos y de nadie, que se sabe hermosa en tanto no hable o deje de bailar, y que estupidez le decía yo… ¡en verdad recuerdo con alegría esos momentos que se han ido!”

“el amor es tan puntual, se vive o no” me decía aquel muchacho sintiéndose filosofo del amor dialectico, casi encarnación de Sócrates, yo le dije mientras pedía otro trago y me rascaba los huevos, nótese que el hecho no demerita la prosa. El amor lastima y mata, lo que no se hace se va, lo que se posterga alguien mas lo hace, que difícil es no sentirse tocado por dios, que difícil es leer idioteces y esforzarte por vivir sin corazón, porque ya no queda nada, porque el momento es uno, se sabe vivir en tremenda negación o se decide abandonar, y los besos no son promesas de amor, y el sexo no es un contrato riguroso de nada, y los pasos en la oscuridad llegan a ser tan sutiles que no se sabe cuando viene o cuando va, y vaya las historias de amor son de los enamorados, los demás que se callen porque no saben nada.

Y seguía… le decía, no seas como yo, que un día empeñe todo lo que tenia por un idealismo y casi me mata, he dado todo y mis acreedores fueron voraces, han desfigurado todo lo que tengo y como pude sobreviví a los días de sol que escaldan, a las noches de lluvia con un techo de mil goteras y a las miradas inquisitivas de mis detractores que un día fueron mis amigos, no niego mis errores y no culpo a nadie, aun así cada caída fue en defensa propia y fueron mis pasos los que me condenaron, he podido tener todo y no tengo nada, es cierto que el silencio mata y el ego corrompe a espíritus llenos de porquería, escoge tu error favorito y vive en el, de cualquier modo pensaras vives el momento supremo de lo que es tu vida.

Tome mi abrigo y me marche del lugar, mis pasos devoraron las calles mojadas que el nuevo día se esforzaba en iluminar, bajo este cielo gris esta todo lo que soy, sé que estoy vivo por el frio que come mis huesos y el viento que agita mi cabello, camino como un extraño en lugares conocidos, cargo mis pequeños sueños bajo el brazo, esperando el asalto cruel del ladrón que me despoje de mi ultima esencia de humanidad, esa mañana camine con la esperanza de un moribundo que recoge sus pasos, con la furia pragmática de quien cree existe un fin y con la quietud de un romántico que cree eso no importa, hoy he dejado de creer en tantas cosas, sé que se hacen nuevos caminos y las cosas cambian rápido, se tejen los hilos sueltos y aunque se es tan difícil comenzar a escribir un nuevo párrafo, este esta condenado a ser cerrado algún día.

Tonto Corazón


¿Qué se pierde que el tiempo no reponga? ¿Hasta donde se debe llegar para omitir esta tremenda soledad?, soportar el mismo cuento en terrible negación acompañado de tiernas fantasías, palabras dulces que un día lograron conmover a un corazón hoy desahuciado, huecos, vacios y despojados de toda sensibilidad, ¿cuándo se sabe se es dueño o muñeco del destino que se vive?, y no es triste, no es una vana historia que pretenda inquietar a pusilánimes, eso pasa todos los días, ni un segundo más para ver el lecho donde yacen los restos, ni un momento de silencio merece este sepulcro inmóvil que se marcho con todo lo bueno y todo lo malo de lo que fue.

Queda poco que reflexionar cuando los plazos terminan y se debe seguir en el riguroso camino de lo que se cree, incluso el pensar merecer algo es tortuoso en sí mismo, se tiene lo que se debe y no existen derrotas ni triunfos eternos, no existe la prosperidad en tierras estériles aunque se rieguen con sangre y lagrimas todos los días, porque a veces somos seres errantes sin control que un día compraron un sueño y compartieron un camino en común, los tiempos de bienestar cambian rápido y no es que no haya sido bello, es sólo que debemos seguir, sin lamentos y posiciones estoicas, seguir y si te paras te carga la chingada.

Que difícil es aprender a ser olvidado y que difícil es encontrarte extraviado en la oscuridad que tú mismo creaste para poder dormir mejor, y que estúpida suena la idea de arrancarse un brazo si este detiene el paso, el sacrificio en sí mismo no es placer y sólo los necios pueden darle un toque de romanticismo que hace tan borrosa la línea que lo separa de la estupidez, y el vacio es inllevable cuando se piensa de más y se construye sobre los restos, y es que a veces tanto “amor” y tanta pereza intoxica, tanto que algún día se termina vomitando sobre sí mismo.

Todos son pendejos menos yo


Es la idea que me da comezón en el cerebro y fue por ello que dedique un poco de mi tiempo a construir unos pocos párrafos de odio, y es verdad que no soy un genio, eso se da por hecho por más de una razón, pero vaya aunque el titulo suene feroz no lo es del todo, quiero pensar es poco de realidad mal aderezada, vaya una breve narrativa de la gente con la que convivo o de menos veo de lejos, y por mas empatía que use al final termino en lo mismo… ¡Que pendejos, se necesita ser muy idiota para hacerlo!

Comenzando por las mujeres enamoradas o desenamoradas, creo las segundas son las peores, de menos enamoradas son pendejas pero están bien cogidas y no se nota tanto, como pueden llorar y hacer tanto puto drama por un pendejo wey que se les fue riendo o no las trata como se merecen, porque eso es lo que creemos todos, que todo es para nosotros, un individuo es la medida de las cosas, nada puede salir mal, todos los demás tienen la culpa, responsabilizarse de sus propios actos es una virtud muy descontinuada.

Y lloran y se les va la vida en una amarga tristeza porque no salvan el amor, por los bellos momentos que se han vivido, los aniversarios duelen y las noches de lluvia son lacerantes, ahí andan caminando perdidas sin rumbo hacia ningún puto lugar, y puta madre son los perfectos mosquitos que vuelan a prisa hacia al fuego brillante que alumbra su camino, hacia la tentación que no es más que su puto vacio, no sé porque madres lloran tanto si hay tanto pendejo en la calle para complicarse la puta vida aun, pero ahuevo quieren al pendejo que las trata como putas y pendejas, ¿hacia donde vas pendeja?...

La gente cambia, demos oportunidades y busquemos en la profundidad del corazón el ser bello de que se han enamorado, y es que nunca tuvo un abrazo de niño, es que su vida fue muy dura, y lloremos todos pidiendo a dios por su alma, y al final detrás de tanta piedra en el corazón y tanto aserrín en el cerebro estará ese ser del que se han enamorado chicas, y es que se debe sufrir para amar, el amor duele queridas amigas, y también duele ser tan pendeja y creer tanta mierda, y duele aferrarse a una idea tan mezquina, sufrir por un pendejo habiendo tantos más, y es que vaya la vida es más simple de lo que se cree, dejen de mamar y a lo que sigue, se sufre como todo y es valido, pero a seguirle, no trabarse en pendejadas tan pinches tortuosas, y vaya eso en caso de mujeres, de hombres no quiero hablar, seria lo mismo pero con el doble de ira, menudos pendejos maricones cursis, tengan huevos y a lo que sigue.

Y vaya, no es que todas las mujeres sean asi, es sólo que muchas si lo son, y ciertamente no soy una autoridad en estas cuestiones del desamor, pero se escribe de lo que se ve, de lo que se vive, y aunque en verdad generalmente no me enoja, no puedo dejar de expresar mi sentir, pero vaya hasta aquí llegue, creo quedo claro el punto, intente ser muy sensible y respetuoso, pero no pude evitar ser irrespetuoso e insensible.

En el camino

En el vacio de mi habitación puedo escribir una vez más, los libros amontonados y el closet desorganizado, colillas de cigarro y ceniceros que se desbordan, inanimados esperando su destino fatal, y es aquí donde me llevo la vida, es aquí donde nunca imagine regresar hace algunos años, un día lejano compre un boleto que creía no tenia retorno de donde un día huí, de la perra vida y el tedio de la ciudad, de mí mismo y de lo que soy, la gente no cambia, la gente tiene muchos pretextos para sobrevivir su presente, y dicen “no podría estar mejor (sonríen)” aunque por dentro sangren y maldigan lo que nunca quisieron ser y ahora son.

Abandone todo lo que tuve, quizá creí de más en la suerte, tantas veces intente superar mis propias expectativas, tantas veces busque sin encontrar, el viaje es puntual e inclemente, no hay pasos huecos y las sinrazones son piedras en el zapato, he sacrificado tanto y tantas puertas se han cerrado detrás de mí, tanta gente me ha olvidado y los lugares aun tienen su propio olor, su modo de ser, que difícil es vivir sin argumentos y caminar descorazonado, he abandonado la comodidad, me he ido de madrugada sin decir adiós, he sido cobarde, porque un día todo estaba mal, y se habían terminado los pretextos para seguir allí, porque se es un don nadie y ya no hay más que perder, cúlpenme de necio, nunca de simplón y conformista, se hizo lo que se debía, seguí un ideal, quizá fui muy pendejo o muy soberbio, pero hoy soy lo que sabia debía ser y asumo cada costo sin culpa.

Y que será de mi, no lo sé aun, sólo espero algún día contar mi historia y poder decir: “he vagado tanto, he regresado tantas veces al mismo lugar, me he agredido tantas veces en el viaje, pero hoy, hoy estoy aquí, donde siempre quise morir, aquí esta lo que perseguí tanto tiempo y creí no podría encontrar, hoy estoy aquí donde siempre soñé, este viaje termino oficialmente, este maldito viaje que tantas veces me hizo llorar y tantas veces reír, estoy con la gente que amo, estoy cansado pero no podría estar mejor, he vivido a mi modo, y la puta vida esta afuera, la puta vida sigue, como siempre, pendejo si te detienes y maldito el día que no le pidas más y te sientes a esperar satisfecho y pensando ya no hay más que hacer ”

Un dìa a la vez...


siento no hubiera mejor foto, nunca me di el tiempo

Ella decía que su vida era triste desde que me conoció, decía que nadie la podía hacer reír y llorar como yo, nunca me di cuenta de las agudezas de sus palabras, nunca pude traducir su grito de auxilio desde su tremenda soledad, y de haberlo hecho quizá no me hubiera importado, yo estaba tan ocupado lidiando con mis propios monstruos, ella nunca supo que intenté amarla de un modo estereotipado más de una vez, sólo sabía que siempre fui un fracaso, un perdedor.

Extraviada en su fragilidad, perdida en sus recuerdos dolorosos, la vi sollozar más de una vez, aún recuerdo su esbelto cuerpo tendido en la cama, denuda a media luz intentando entender algo que no podía ser entendido (al menos no aquel día), incompleta y doliente hacia ningún lugar y fumando sin parar, sus ojos vidriosos me recordaban no estaba tan solo y no era tan malo, ella podía llorar y yo a veces podía reconfortar su dolor, yo era un Dios en tanto ella pudiera sonreír después de un día nublado, en tanto ella sonriera al verme llegar.

Un día llegue amar su estúpido gesto de desdén que tanto odie, sin hablar ella podía decir mil palabras, sin querer llego a entrar a mi horroroso mundo, ella estaba descalza en este juego, en este mundo loco que le obsequie cuando ya no tenia más que ofrecer, de nuestra soberbia para vivir a pesar de los desencantos, de nuestra furia para caminar sobre senderos de fuego, de días de lluvia y alcohol que terminan, de tiempos inclementes, sin pendejadas, pura realidad, nuestra realidad que inventamos un día que todo iba mal.

Tantas palabras se dicen una noche en que se esta inspirado, tantas que se pudiera construir un nuevo mundo sobre ellas, inventamos tantas mentiras, lo que no pudimos entender lo olvidamos, lo que dolía siempre se hablo entre líneas y en voz baja, creí demasiado en la libertad que la deje ir sin excusas, de tanta esperanza hoy ya no queda nada, se ha ido, sólo la recuerdo en días de frio que estoy muy borracho para no poder responsabilizarme ni de mi mismo, ella aún me recuerda aunque este con alguien más, sabe sigo vagado en calles infinitas en busca de la nada, en busca de ella, de un recuerdo, de lo que fue y de mí.

JC


Cada cosa tiene su momento de ser, un tiempo ideal para existir, sutil e ilusorio que se niega a estar callado cuando llega la tempestad, intoxicado de tantas mentiras que se dicen al mismo tiempo, cada palabra sostiene una idea, un pensamiento impreciso de infinitas posibilidades, contaminado de absurdos y contradicciones, y me dices que la vida va bien, me dices haz sobrevivido a la tormenta y aun vagas en busca de la felicidad extraviada.

Aun recuerdo las noches largas de embriaguez y desidia, fue hace tanto tiempo y se ven tan lejanas, borrosas y alteradas por la realidad en turno, la canción que fue el himno de la nuestra juventud y creíamos seria inolvidable, un día se gasto y no pude evitarlo, duro es recapitular y ver se ha perdido tanto, las cosas se mueven tan rápido y el tiempo que vives en realidad no es tuyo, un mismo segundo se vive de un millón de formas, querido amigo, creo lo haz arruinado otra vez.

Te haz atorado en dos paredes tan estrechas, lo que eres y lo que deseas ser, te haz embestido otra vez con tremenda furia pensando eras alguien mas, vagas a pie en inmensa soledad en busca de musas invisibles y caminos inexistentes, caminos que el tiempo borro y aun recreas en tu mente ociosa, tu maldita soberbia te contramina de sustancias toxicas, dime ¿Qué hay de bueno en salir con la entrepierna pegajosa de tanta fricción? Amigo no existen triunfo en caminar senderos andados, no eres el héroe de imposibles, no eres siquiera la versión bizarra de lo que un día fuiste, amigo eres triste, simplemente triste.

Me duele ver los desechos de tu vida, en verdad duele porque a menudo estoy igual, que difícil es la vida cuando se cree en un destino y no en el viaje, andas con monstruos dentro de la cabeza hacia ningún lugar, destinos invisibles y refugios improvisados para sobrevivir los días de furia, eres habitante de una ciudad que muere y desearía estar en otro lugar, amigo no digas más pendejadas, yo no sé nada al igual que tú, simplemente suéltalo, prometo el día de mañana será mejor y cuando estés más solo veras que tanta mierda era sólo un pretexto que justifica tu comodidad improvisada.

Don Furias


Adentro los pasajeros miran por la ventanilla al horizonte citadino que deja de existir a su paso, visión mezquina de puntos perdidos y lejanías intocables, de música estridente fuera de control, ruido adrede que se entrega dolorosamente y sin consentimiento, y el frio de las ventanillas que no ceden a fuerza bruta, olores perdidos que casi tienen sabor, y don furias al volante sabe puede volar, se sabe un dios en tanto un correligionario no lo rebase y demuestre lo contrario, un rey en su trono de hilos gruesos de plástico tejido y una almohada mugrosa que protege sus nalgas.

La caja de velocidades cruje sin culpa, con la espalda rasguñada entra la velocidad dolorosamente, y con violencia fatal el embrague al fin cede a los deseos colectivos, casi coléricos y desesperados, don furias hace su labor resguardado por la virgen de Guadalupe en su tablero sucio, pero sabe no hay divinidad que lo salve del semáforo en rojo, lo mira a la lejanía con gesto de frustración y desesperanza, sabe no cambiara su forma de ser, sabe los fierros públicos no tienen corazón.

De cierto se sabe que ahí viene el golpe, la estampida brutal de chatarra que se cree transparente y voladora, porque no existe condena ante tal monstruo de acero, porque el motor ruje y es inevitable, parece estallara en cualquier momento, pareciera corre a ciento cincuenta en tremenda pendiente y cargado hasta el maletero, pero don furias se rasca los huevos sin prisa mientras transita de bajada a poco más de cuarenta, aun así, el motor estallara, esta desahuciado y no hay remedio.

Adentro todos quietos sin más misión que evadir miradas mientras se llega al destino, lo más pronto posible, de preferencia vivos o no tan golpeados, versátil es la clientela de don furias, la chica de adelante, joven de finos rasgos y que se maldice por estar ahí, hace tiempo se dejo de preguntar el ¿Por qué?, ahora es una sobreviviente sin animo de lucro, los que trabajan y duermen en el asiento de atrás, quizá sueñan con el domingo chelero de futbol o tal vez sólo quieren olvida el día de ayer para comenzar el hoy, y los estudiambres de tenis gastados escondidos detrás de libros viejos que intentan leer sin conseguirlo, y las señoras que van al mercado y a la leche, y que su cubeta las protege de todo mal, los que sólo observan y saben se necesita de un subterfugio para inspirarse el día de hoy.

Casi al salir del sol se llega al destino, se sabe se es sobreviviente, don furias se echa hacia atrás y los ve alejarse por el retrovisor, sabe ellos seguirán ahí mañana, porque no hay opción y en lo bizarro aun existe algo de belleza, en los derroteros el checador le dice una vez más… “¡Échalo a volar que se te van riendo!”

Inolvidable


Un día a la vez, un momento para recordar que quizá me haga inmortal, palabras para recordar cuando yo misma lo haya olvidado, alcohol y hierba para olvidar, alcohol y hierba para ser sobreviviente de la vida que pasa, para sobrellevar, o sólo por hacer, porque se vive a tiempo y sin prisa, y el momento no llega…. Me decía ella mientras tomaba ron y me miraba a mí, me decía ella que un día fue mi vida y no lo sabe, me decía ella que acomodo las piezas mejor que yo.

Dura lección es saberse reemplazado, duro es saber que el tiempo no es mío, porque lo olvide sin querer y el tiempo sigue sin mí, porque gaste la ultima gota y aun le pido que me tome de la mano para recordar el pasado, tan lejano y sórdido pero inolvidable, triste realidad en noches de frio y lluvia, porque todo se fue y debo reconstruir la vida que deje un día, porque la vida pasa y no pregunta , se va y no se vale quejarse, se va y hay que soportar que si algo no es mío es de alguien mas.

Dura es la determinación de saberse solitario y soñador, y dura la realidad que tengo tanto que aprender porque no sé nada, las murallas se derrumban, murallas que yo mismo derribe, al final la pieza mas débil será la piedra angular de una nueva, como siempre ha sido, aunque siempre duele, porque es fácil reconstruir y difícil decir: “esto esta mal, lo demoleremos todo”

No hay modo, no hay esperanza, todo abajo, porque ella es feliz y el tiempo no corre hacia atrás, y si fuera ayer, y si yo hubiera sido una mejor persona, su encanto me adormece pero debo buscar nuevos caminos, el “me arrepiento” nunca ha sido el mejor pretexto, y si, yo fui el culpable por ser voraz y jactancioso, y es cierto ella es inolvidable en tanto nadie diga lo contrario, en tanto yo diga lo es y en tanto no llegue ella, que es más inolvidable tú.

Bahhh Buuuu!!!

Estoy atrapado entre diez kilos extras y deudas amontonadas, tengo tanta pereza de comenzar el año, el jueves a laborar con el bendito tedio y los compromisos que exigen mi atención y mientan madres, año de comer menos, trabajar mucho y lo que venga, aunque creo tengo buenos proyectos en puerta, todo saldrá bien, ya lo sé, pero quisiera fuese automático.

Espero este año no ser tan depresivo, vaya que luchango (un amigo) ya me dijo que lo mío es biológico, que estoy gravemente dañado y no hay modo, así es “no hay modo” me alegra saberlo (que ironía), de todos los males estoy infectado del más satírico, pero es mejor de lo que parece, creo este año incluiré en mis deseos cosas como, ser más ingenuo, creer más en la gente y mentir más.

Como se lee realmente no hay novedades, todo estático y sin grandes emociones, todo igual, me preguntaba un amigo: ¿Qué hay de nuevo?, respondí: Nada, cero, todo igual ¿ y tú?, me contesto: huuuyy un buen de cosas, me faje a tal, termine materias con nueve y compre esto y el otro. Vaya que pendejadas, esas no son novedades, de saberlo mejor hubiera contado mis andanzas que son más frívolas y entretenidas, pero en fin, realmente este año me entrego de lleno al compromiso, realmente estoy muy aburrido al grado que me estoy convirtiendo en una persona aburrida, prometo salvar el año con una andanza de proporciones épicas jajaja.

Y bueno, como siempre, un placer escribir lo que es, sin fantasías ni situaciones enredadas (como casi todo el blog), asi es y ya, y vaya bueno que así sea, tengo flojera de escribir pero al ratito se me quita y a planear la fiesta y demás fumadotas.

Ni puta idea

Tengo lombrices come carne dentro de mí y me he dado cuenta que sin duda soy una bestia bastarda, poco más que un cerdo mal parido y un poco menos (pero solo un poco) que un ciudadano, un habitante normal de una ciudad que arde y se derrumba, que desagradable es que pregunten la hora cuando mi reloj sólo marque madrugada, dia, noche y ”me vale madres no sé”, que desagradable es estar parasitado de sueños voraces que se olvidan al despertar, porque se hace tarde y el tiempo se va, porque el tiempo corre y estoy desfasado, ya es tardísimo y siento que no llego.

El arte de no decir nada y mentir, el idioma perdido del si rotundo y el no probable, de los caminos andados y el anónimo que dicen que ando donde nadie nunca había pisado, del osado anónimo que olvide su nombre y nunca regreso, se perdió en el olvido creo, y que será de mí y mi peligrosa mente ociosa cargada de ideas retorcidas apunto de estallar, de lo que se dice en voz baja y se recuerda para siempre, de días cálidos y noches bohemias con olores que se recuerdan para siempre, de la hipocresía de mi andar y la sonrisa falsa que conmueve corazones duros.

Recuerdo el párrafo que tarde en escribir varios años, tres líneas escandalosas (que no dicen nada) que al final me costaran un enfisema pulmonar y veinte kilos más, de lo que un día creí era el boleto hacia un lugar donde habitan las personas inolvidables, que dura es la vida, que un día derribe todo lo que no era mío y/o no pude entender, que ironía estúpida que reconstruyo a cada paso lo que ya no esta, tremenda necedad es aprender un nuevo truco si al final habrá uno o dos que no aplaudan de pie y tiren flores de colores sobre mis pies.

Y llego el día de entregar cuentas a mis acreedores que de cierto sabían era un proyecto perdido con una gerencia cuestionable y mezquina, y es cierto, les dije: todo lo he gastado pero estuvo de poca madre; hubieran estado ahí cuando paso, ahora nada hay, ya todo lo he gastado y lo que quedo se lo comió el tiempo cuando todo termino, tomen lo que puedan y si algo no es suyo entonces es mío, déjenlo en la entrada y cierren la puerta con seguro cuando se vayan, no vaya ser que la realidad entre y me devore mientras duermo.

Nota: ni puta idea de lo que quise decir, en verdad no sé, pero se escribió en cinco, sólo en cinco minutos, por eso se llama: ni puta idea.
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